¿En qué consiste el Debate de Competición?

En el Debate de Competición se presenta un tema a debatir por dos equipos, que, normalmente, se hace público un mes antes para que los equipos participantes puedan prepararse la postura «A favor» y la postura «En contra».
El debate es juzgado por un jurado, normalmente impar, en el que uno de los jueces desempeña el papel de Juez principal, siendo la máxima autoridad en la sala hasta que se pronuncia el veredicto.
Después de las presentaciones oportunas, se procede a sortear las posturas «A favor» y «En contra» entre los equipos, de manera que éstos no saben hasta el último momento si les tocará defender o atacar el tema a debatir.
Sorteadas las posturas, comienza el debate propiamente dicho. Al igual que en el ajedrez siempre abren las blancas, en el debate de competición siempre comienza el equipo con la postura «a favor».
El primer turno de intervención son las Exposiciones Iniciales. En ellas, ambos equipos, primero «a favor» y luego «en contra», presentan durante cuatro minutos cuáles van a ser los argumentos que va a desarrollar su equipo.
Acabadas las exposiciones comienza el turno de Refutaciones. Se trata de cuatro turnos intercalados de cuatro minutos cada uno (dos turnos por cada equipo) durante los cuales cada equipo debe desarrollar sus argumentos, a la par que ataca los argumentos del equipo contrario. Durante las refutaciones se pueden formular preguntas al orador que está en uso de la palabra por parte del equipo contrario. Estas preguntas deben ser breves e incisivas, para intentar desestabilizar los argumentos del orador. Las preguntas y sus respuestas son, con frecuencia, el momento decisivo del debate: una pregunta bien hecha y una respuesta aún mejor pueden determinar quién gana o pierde.
A las refutaciones siguen las Conclusiones. Durante las conclusiones (tres minutos cada una), el orador debe hacer un resumen de lo que ha acontecido durante el debate, obviamente enfatizando tanto los éxitos de su equipo como los fallos del equipo contrario. Debido a su naturaleza de resumen, durante las conclusiones no pueden introducirse datos o evidencias que no hayan sido empleadas a lo largo del debate, y tal conducta será penalizada por el jurado.

Una vez termina el debate, el jurado se retira a deliberar, decidiendo colegiadamente —por mayoría o por unanimidad— qué equipo ha resultado vencedor. Una vez tomada la decisión, se reúne con los oradores para comentar con ellos el desarrollo del debate y cuáles son, en su opinión, los puntos fuertes de cada uno y qué cosas deberían trabajar más. Se trata del momento más importante desde el punto de vista educativo, pues ayuda a los participantes a mejorar. Finalizados estos comentarios —conocidos como feedback—, el jurado comunica cuál ha sido su veredicto.

(Información facilitada por la Escuela de Debate de Cánovas Fundación).